Viernes, 04 de Diciembre de 2020
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23-08-2020
MUNDOS PARALELOS
“La labor del curandero, en ocasiones, está mal vista”


Hoy nos acercamos a una familia de linaje y medicina tradicional mexicana, de chamanes -o más correctamente llamados Brujos (“hombres de conocimiento y poder”) de tradición ancestral- de la mano de Graciela “Huitzilopochtli” Flores y de su hijo, Isaac ”Zihuakoatl” Flores, quien acompaña a su madre en ceremonias e iniciaciones, además de realizar otras prácticas ancestrales. Vienen a contarnos cómo su tradición, la Energía Universal y la medicina alopática se unen en un mismo fin: curar.

P: ¿Qué es la Energía Universal? ¿Cómo puede ayudarnos en este momento tan complicado y dramático que vivimos?


Graciela: Energía Universal es todo lo que canaliza el mundo, está incardinada en nuestra tradición, hay muchas similitudes. En nuestra casa trabajamos desde hace varias generaciones la curación y, encontramos en Energía Universal un gran complemento. La imposición de manos, la Energía Universal es de una gran ayuda a las personas que sufren, es necesario para que la gente se dé cuenta de sus capacidades, de su propia autocuración.

P: Hablas de generaciones, ¿cuándo comienza para ti este camino?


Graciela: Yo empecé a trabajar, a aprender con mi abuelo, a los dos años, conocí la imposición de manos, las hierbas, las limpias, los temazcales. Mi abuelo nos enseñó de pequeños a mis hermanos y a mí, a los siete años me inició como curandera. A partir de ese momento empecé a acudir a las curaciones con mis abuelos y con mi madre.


P: ¿Fue complicado salir tan joven al mundo para ayudar?


Graciela: Salir al mundo no fue sencillo, me di cuenta de que tenía que hacer las cosas con discreción. En la actualidad la gente le pone muchos nombres a la labor del curandero, sin embargo, en ocasiones está mal vista porque las religiones han ido generando a lo largo del tiempo una percepción de lo que hacemos muy negativa, han cerrado los caminos para una comprensión libre del mundo, de la realidad, nos llaman brujas y nos rechazan. No es sencillo.


P: Tú eres enfermera, ¿cómo enfocaste tu trabajo oficial con tu vocación como sanadora?


Graciela: Cuando entré en la Escuela de Enfermería llevé conmigo, a mi día a día, las enseñanzas de mi abuelo. Pasado el tiempo, cuando ya pude dedicarme profesionalmente a mi labor como enfermera seguí el mismo camino. Recibía gente en casa y esto me va llevando a tener una experiencia de la fuerza y eficacia que tiene la medicina no convencional, alternativa. Tened en cuenta que no hablamos de unos pocos años de trabajo, sino de sesenta o setenta años poniendo en práctica todas las enseñanzas recibidas y constatando cómo mejoran la salud de la gente.


P: En esa época de tu vida todavía no has conocido Energía Universal ¿Cuándo llegas a ella?


Graciela: Conocimos Energía Universal a finales de los ochenta y principios de los noventa aproximadamente por medio del maestro Luong Minh Dang y la maestra María Eugenia Peláez, aquí en México, nos dimos cuenta de las similitudes y de la posibilidad que se nos abría para enseñar a otras personas la capacidad que tenían de sanarse a sí mismas.


En el hospital Shriners donde trabajé, pude darme cuenta de la herramienta tan poderosa que era esta energía para sacar adelante a aquellos pacientes que estaban en situación complicada, algo que allí llamábamos código azul.


P: Y, ¿cómo responde el personal médico a esta capacidad tuya?


Graciela: Bueno, con el pasar del tiempo algunos médicos me otorgaron plena confianza sin embargo, debo decir, que la mayoría no pensaba igual

P: ¿Por qué?


Graciela: Porque les costaba admitir que una simple enfermera pudiera hacer esas cosas. Aquello no me desanimó, al contrario, fui formándome en diferentes áreas de la medicina, posgrados, para poder apoyar lo que ya sabía y también generar una manera de entrar en su mundo, en el de la medicina alopática.


Llegó un momento en algunos médicos, especialmente los cirujanos plásticos, que confiaron muchísimo en mí, de hecho si no les tocaba las manos no operaban.


P: Por lo que dices, debió ser una experiencia dura y costosa


Graciela: Costó mucho trabajo hacer entender a los médicos, a algunos, no a todos, lo importante y fundamental de la Energía Universal para la medicina. Este hospital es infantil, como anécdota de aquellos profesionales que sí confiaban en mí, recuerdo al jefe de Pediatría que no se alteraba nunca cuando había una emergencia en mi área, estaba convencido de que cuando llegara él yo lo tendría controlado. En ese momento era jefa de enfermeras. También hubo muertes, hay cosas que no se pueden evitar, si no, estaríamos hablando de que se puede curar todo y a todo el mundo.


Isaac: Es más, por la condición del hospital había mucha gente que venía de fuera de la República, de los estados y se quedaban alojadas en casa.


Graciela: Cuando salía de trabajar, y volvía a casa, tenía colas de gente frente a mi puerta esperando la curación. Muchas personas venían de las etnias de habla Náhuatl y no entendían español, también se enfrentaban al racismo, presente en nuestra sociedad, y, ante esta situación, yo les ofrecía mi casa. La satisfacción de poder ayudarles no saben lo que significó para mí. En el hospital pasaba igual era un lugar maravilloso, pero faltaban recursos para atender a los familiares, por eso les brindaba mi casa. El patronato del hospital tuvo conocimiento de mi labor e intentaron poner remedio a esta situación, buscando alojamiento para las familias.


Hay mucha gente que se ha sanado simplemente con venir aquí con nosotros, es plena confianza, personas con enfermedades muy complicadas por ejemplo el SIDA. Ahí lo que cuenta es la voluntad del enfermo por salir adelante, por curarse. Hay gente que prefiere vivir enferma y no sabe por qué.


Recuerdo, el caso de un médico muy enfermo, con leucemia, con apenas tres meses de vida por delante. Me había conocido a través de un paciente que él trataba. Yo le propuse trabajar cada día, así es el proceso de sanación, no se puede fallar un día, si no hay que volver a empezar. Él fue riguroso, durante años, y superó su enfermedad.


Isaac: Su disciplina, confianza en que Energía Universal puede curarlos. Aunque también nos hemos encontrado con gente que quiere sanar a costa pero éste no es el camino, hay ocasiones en las que no se puede hacer nada.


Así estuve más de cuarenta años. Ahora, que estoy jubilada, he reducido un poco el volumen de trabajo y mantengo un pequeño consultorio.


P: Y en tu consultorio, ¿sigues ayudando a los que más lo necesitan?


Graciela: En efecto, muchas de las personas que me visitan no tienen recursos. Nosotros hemos colocado una pequeña cesta en la que dejen lo que puedan. Si no tienen para comer, ni para ellos ni para sus hijos, también pueden coger lo que necesiten de esa cesta. No he encontrado a nadie que se lleve más de lo que precisa. Esta práctica la he vivido desde pequeña, en casa de mi madre, de mi abuelo.


P: Vuestra tradición habla mucho del arquetipo del guerrero, ¿desde esa posición cómo interpretar la situación actual?


Isaac: Cuando hablamos de guerreros, guerreras, iniciados en el antiguo México se concebía esta idea como la de aquel que combatía contra sí mismo en lo que llamamos guerra florida.  Los guerreros de la muerte florecida se referían a estos seres que entraban en un estado de conciencia desarrollando todas sus capacidades para entender la muerte.


Ser un guerrero significa saber mantener la serenidad ante designios tan terribles como los que vivimos y los que llegan, nuestro calendario habla del quinto sol, época que va a finalizar con grandes terremotos. Al estudiar nuestra tradición hemos comprendido que esto va a suceder, todavía quedan unos setenta años para este cambio. Es una realidad que ya determinaron los antiguos no por fe o misticismo sino como parte de un estudio del cielo.


Ahora estamos siendo sometidos a una prueba. En nuestra cultura se nos enseña que la finitud, la terminación de lo que vemos es algo inevitable, estamos en transición, somos energía que se va a encontrar con una energía de mayor magnitud que va a absorbernos. Como guerreros tenemos que prepararnos para este contacto. No son energías humanas.


Cuando abrimos los trabajos en casa recuperamos el estudio de nuestra cultura Náhuatl, de la danza, para prepararnos al cambio. Nos dimos cuenta de que la transmisión se había vuelto reduccionista y había que abrirla, eliminar las barreras jerárquicas en nuestra estructura, o todos éramos jefes o ninguno era jefe. Se trataba de analizar nuestra realidad y entender que estábamos siendo depredados. Por eso buscamos otras disciplinas que se asemejaran a la tradición mexicana, por ejemplo Energía Universal, y esto nos permite llegar a más lugares.


P: Esta energía ¿se puede utilizar para dañar?


Isaac: Por supuesto, nosotros hablamos de Dharma Blanco y Dharma Negro. Hay personas que lo utilizan en su provecho, en energía tenemos un código ético según el cual, aquel que emplea la energía en su provecho, más allá de los conceptos bueno y malo, tendrá que rendir cuentas antes o después. Si no le repercute a él, lo hará a sus descendientes.


Graciela: Esta ha sido mi vida a grandes rasgos en cuanto a la práctica de la curación.


Nos despedimos con un profundo agradecimiento por la labor realizada para mejorar el mundo, ayudar a las personas y por todo lo que les queda aún por compartir.

No olvidéis queridos lectores que podéis contactar con nosotros en nuestro mail: mundosparalelos.sierramadrid@gmail.com




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