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27-09-2020
MUNDOS PARALELOS
Penedo Dos Namorados: un viaje a la Galicia mágica
Por Ángel Gutiérrez y Natalia Alpuente


Este mes salimos de la Comunidad de Madrid y ponemos rumbo al noroeste de la península. Visitamos una tierra plagada de leyendas, magia y misterios: Galicia.

Enclaves costeros y de interior, que aún guardan vestigios de comunidades de hombres y mujeres que vivían en la naturaleza, como parte de ella, y que conforman esta tierra lacónica, sugerente y abrupta. La orografía perfila el carácter, quizás algo desgastado y viejo por tantas y tantas hazañas que, a veces sus gentes cuentan, a veces sus gentes callan.

Una tierra, al igual que todo el litoral Cantábrico, que emana una fuerte conexión con el mar; las gentes del mar han escrito las páginas de tantas cartas, manuscritos, en definitiva, obras literarias y cotidianas, que aún permanecen incompletas, repletas de enigmas, de incógnitas por resolver. Es tiempo de  encontrar entre las piedras de aldeas y pueblos abandonados las bonitas historias que los visten, que susurran al oído de aquellos que no ven caminos cortados sino oportunidades, que no ven triste nostalgia sino inspiración. En ese viaje al pasado, al recuerdo, es donde se actualiza la memoria, se revitaliza la tierra y ésta se hace medicina.


Entre encinas y pinos se levanta el monte Picaraña en la provincia de Pontevedra, cercano al histórico castillo de Villasobroso, del que se desprenden aromas de conquista en torno a un nombre de mujer: Doña Urraca.

Y de castillo a castillo, encontramos, adentrándonos en el paisaje de la Picaraña, restos de una fortaleza desde la cual Pedro Madruga se dedicó a vigilar con deseo el ya familiar Castillo de Villasobroso, el cual anhelaba con toda sus fuerzas, sin embargo, nunca logró.

Castillos aparte, el acceso a la Picaraña es un recorrido de peñas, de grandes piedras con nombre propio, que, como Pulgarcito, enseñan el camino de vuelta a la cima, al lugar donde el cielo y las vistas de pájaro de toda la comarca coronan a los espíritus exploradores.

Si bien en Oriente se clasifica de acuerdo al origen, en Occidente, es más común atender a la forma. Así, los nombres que reciben las piedras del recorrido son otorgados a razón de sus sugerentes formas. Entre ellas, destacamos dos enclaves: la Peña de los Enamorados y la del Equilibrio.

La historia que se le atribuye a “Penedo dos Namorados” proviene del cercano y, ya familiar, castillo de Villasobroso. Como la mayoría de las historias de la época sobre amoríos entre la nobleza y el pueblo llano tienen finales tristes o dramáticos. Dicen que en este lugar se veían a escondidas la hija del señor del Castillo de Sobroso y un labriego. El padre de la muchacha lo resolvió tácitamente, quitándole la vida al chico. Su hija, sin saber lo sucedido, siguió acudiendo a los encuentros sin que su amor, Tristán, apareciese. Cuando supo lo que había pasado, volvió al castillo, se encerró en la Torre y en tres días murió de pena.

Ese lugar donde Aldina, que así se llamaba la enamorada y su amado Tristán se reunían, parece que tiene un encanto especial pues hasta la actualidad van las parejas de enamorados de la comarca a consultar el futuro de su relación, en lo que se llama “el rito de las tres piedras”.

El ritual consiste en coger tres piedrecitas del suelo y, colocándose de espaldas a la gran roca, se tiran por encima del hombro con el objetivo de alcanzar su parte alta y ver cuántas de ellas se quedan allí. Si las piedras no caen, significa que la pareja se casará en el plazo de un año. Si sólo permanecen dos, el plazo se alargará hasta dos años; si solo quedase una, la boda tardará más tiempo. La relación no tendrá futuro si ninguna piedra se queda arriba.


En segundo enclave con magia, y, en este caso, el atributo es muy real, es la Peña del Equilibrio o Penedo do Capón. Contemplarla es maravillarse por segundos de lo que la naturaleza puede encapricharse y brindarnos, sin alcanzar a entender por qué, cómo y dónde se encuentra el truco. Dos piedras de gran tamaño se mantienen, una sobre otra, unidas por un punto minúsculo, sin más adhesivo que el del perfecto punto de equilibrio. Y es en este punto, donde permanecen desde entonces, año tras año, retando al calendario, a la intemperie y a los osados intentos de algunos visitantes por destapar al fin la trampa del asunto. Un auténtico desafío a la gravedad.

Se cuenta que la piedra se mueve y que, antiguamente, para comprobarlo, los monjes del Monasterio de Canedo, situado muy próximo a las rocas, al pasar por la zona intentaban tirar la roca superior al suelo, sin ningún resultado. Con  el fin de demostrar que la piedra se movía, colocaron una botella de cristal en la unión de ambos pedruscos, y al día siguiente volvieron al lugar y comprobaron que la botella estaba rota, corroborando así su teoría. 

La naturaleza siempre ha servido de inspiración a los seres humanos y, es por ello, que surgen movimientos artísticos a partir, precisamente, de la observación de las piedras, de sus formas, de los paisajes que evocan al ser contempladas. Tal es el caso de Vivent T. Covello, considerado un gran experto en la ceremonia del té y coautor con Yuji Yoshimura del libro "El arte japonés de contemplar piedras". Interesado en los suiseki o piedras paisaje, consolidando precisamente la costumbre de exponer un suiseki en el tokonoma durante la ceremonia del té, colocando una piedra sencilla sobre una bandeja negra de borde alto, en el centro de dicho tokonoma, justo debajo del kakemono (cartel alargado, de papel o seda, en posición vertical).


En esta línea, uniendo expresión y equilibrio de rocas aparece un arte, disciplina o afición en el que las rocas se equilibran naturalmente una encima de otra en varias posiciones. No se permiten adhesivos, alambres, soportes o anillos.

Este tipo de equilibrio de rocas o, también llamado RockBalance, puede ser un arte de exhibición, un espectáculo o una meditación, dependiendo de la interpretación de cada persona. Esencialmente, implica colocar una combinación de rocas o piedras en equilibrio para lo que se requiere paciencia y sensibilidad, creando una apariencia de ser físicamente imposible mantener el equilibrio y donde el equilibrio de las rocas es altamente improbable.

Sin embargo, hay opiniones dispares en torno a esta práctica, entre ellos de expertos ambientales, quienes advierten de problemas ecológicos, por ejemplo en determinados lugares donde las pocas plantas que pueden crecer entre la salinidad, los vientos y la fuerte exposición solar se ven fuertemente afectadas si se remueven las piedras, pues las raíces dejan de tener un sitio lo suficientemente húmedo para crecer. 

Descendemos de esta peña mágica, entre cosa de ciencia y  cosa de meigas, para seguir respirando una parte de la Galicia misteriosa y oculta, para hacernos uno con todos aquellos lugares donde alumbrar una historia, una leyenda, una realidad paralela que nos trascienda el mundo de lo imposible. 


Si quieres contactar con nosotros hazlo en el correo: mundosparalelos.sierramadrid.gmail.com



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